Ni siquiera te conozco.
Me la pasado pensando cómo sería tenerte.
Y me parto la cabeza intentando entender por qué no te tengo.
Sin siquiera vernos, al parecer ya nos conocemos.
Y sin reconocer nuestras voces la diferenciamos entre muchas.
Sigo esperando tu mensaje, acabo de mandarte uno.
Me inquieta notar que aún no contestas.
Lo más común seria que estés con otra…
Solo por un segundo me hiciste pensar en que no era una más,
Pero en seguida entendí, que esta es la misma rutina de ayer y la que sigue mañana.
Otra vez me vuelvo a equivocar.
Sin siquiera pensar, los impulsos me llevan a algo más.
Y como siempre termino lastimando a los demás.
Aunque en esta fría y nublada noche la dolida soy yo.




